El “ser” andaluz y el 4 de diciembre.

¿Qué es Andalucía? ¿Qué es el sentimiento andaluz? ¿Somo una nación? ¿Cuál es nuestra identidad? ¿Qué nos hace pueblo? Las respuestas a éstas preguntas no las sé con certeza y quizá nunca lo sabré. La única certeza que poseo es que Andalucía existe, que no es poco decir. Reflexionen sobre lo escrito, Andalucía existe. Es decir, “somos”.

El 4 de diciembre de 1977 muchos pensaron ésto. Otros pensaron lo contrario y se esforzaron para llevarlo a cabo. Tanto se esforzaron que señalaron para siempre el 4D haciendo que éste día tuviese más legitimidad sentimental para el andaluz que el propio y anodino 28 de Febrero. El día en que los que se empeñaron en que no fuésemos, mataron a Manuel José en las manifestaciones por la defensa del sentimiento “ser andaluz”. No se puede poner puertas al campo, y menos al campo andaluz. Es el ejemplo claro de que los ideales son a prueba de bala. Si aquel 4 de diciembre no hubiese muerto nadie, seguro que la autonomía andaluza también hubiese despegado. Las manifestaciones fueron incontestables. Pero al matar a un ser humano reivindicando “ser”, sólo “ser” y nada más y nada menos que SER; hicieron aquel día eterno y dieron alas para un pueblo que ya ERA, pero al que le negaban el sentimiento.

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Estandarte de Colls. Museo de Huesca. Arrebatado a las tropas andalusíees/SXI

Parce comprobado que negar un sentimiento lo exacerba aún más. Algunos miembros del PP han creado más independentistas que Artur Más y casi sin esforzarse. Pero, hablemos de nosotros, los que somos.

La realidad histórica que es Andalucía ha de verse desde multitud de prismas, yo diría infinitos. Andalucía es una potencia cultural mundial es obvio, pero no económica y eso se debe a nuestra estructura produciva tradicional muy ligada a la agricultura y la pesca con algunos polos (principios del siglo XX) de industrialización. Pero hay algo de cierto, y es que en éstos años de democracia e inversiones en nuestro territorio no se ha apostado en serio por una reconversión REAL. Nos hemos quedado en la anecdota sin entrar en la categoría. Presumir de CASA (ahora EADS CASA, Airbus Military) siendo como es una empresa macrosubvencionada y bajo el paraguas gubernamental de los europeos) no nos hace ningún favor. Aprovechar el sol y playa para desviar parte del beneficio en avanzar en I+D+I no ha sido la apuesta. Andalucía podría haber dado un paso de gigante y sólo hemos dado un paso de hormiga (si a caso). Entonces ¿No hemos mejorado? Sí, educación y sanidad, infraestructuras etc. Todo lluvía de inversiones de Europa o de España. También con nuestro trabajo, claro, faltaría más. No es que seamos vagos, por supuesto que no, es que estamos condenados en una estructura económica que el gobierno de la comunidad no ha querido cambiar en sustancia en lo que llevamos de democracia, quizá porque le ha ido muy bien electoralmente, incluso en éstos momentos.

Decir que ser andaluz es una suerte que no todos tienen. Desde la antigüedad, ésta tierra a maravillado. En grecia fabularon con ciudades de oro y tecnología mágica. Y no voy a hacer una lista con los emperadores romanos, sabios, filósofos, hombres de ciencias, estadistas, etc. Nuestro pasado es glorioso, pero lo que cuenta es el presente y éste hay que cambiarlo.

Mezquita de Córdoba/ Andalucía. Pincha aquí para ver información de la Mezquita.

Dijo el genio Antonio Gala que Andalucía es un lugar que ha sido conquistado muchísimas veces, pero que al final, termina conquistando a sus conquistadores. Desde luego la historia le da la razón. Todas las civilizaciones que han pasado por nuestra tierra nos han transformado; ellas también se han transformado con Andalucía. Fenicios, griegos y cartagineses transformaron su propias culturas al llegar aquí. Los romanos que tomaron tantas cosas de nuestra tierra, terminaron siendo gobernados por andaluces, Adriano y Trajano. Éramos más romanos que la propia Roma.

Alcazaba y Teatro Romano- Málaga.

Los andaluces ya teníamos bandera que nos identificaba mucho antes de que cataluña existiese. Primero el Emirato y despúes el Califato, formaban un estado con administración que superaba el ámbito de las ciudades que los integraban. La mayor parte de los habitantes de la Península Ibérica eran “cordobeses” aunque fuesen de Coimbra o de Málaga. Al-Andalus era Córdoba y Córdoba era el Estado. No siempre fue así. Todos los sabemos, Al-Andalus terminó siendo un compendio de estados musulmanes con las distintas etapas de los reinos de taifas hasta que sólo quedó uno. ¿Qué ven los lectores de este artículo en el llamado “Estandarte de Colls” si no una bandera blanca y verde?

Pero mucho antes, el Emirato Omeya toma el estandarte blanco (para diferenciarse del negro abasí) Nuestro Abderramán I, el que huyó de la persecución del nuevo califa de Kufa (más tarde trasladó su capital a Bagdad) llegó a Aluñecar para forjar una leyenda y los cimientos de la “nación andaluza”. Más tarde, el color verde fue formando parte de los estandartes e insignias andalusíes. boabdil-4 1051-1

Los Omeyas de Al-Andalus y su Estado fueron considerados siempre por los integristas puros como corrompidos, malos musulmanes, cuando no medio bizantinos. La deleitosa vida cordobesa no era bien vista por los vecinos africanos (otra vez la tierra transformando a los conquistadores).

Al-Ándalus era distinto. Aquí los mozárabes formaban parte del Estado Cordobés aunque no de la religión musulmana. Eran cordobeses cristinanos, le pese a quién le pese. Los mozárabes tenían obispos, libertad para celebrar procesiones, entierros, hacer sonar las campanas de sus iglesias y todo ello incluso en la mismísima capital.  En Córdoba (Estado) sólo los teólogos estaban obligados a llevar turbante. Los imperios Almorávide y Almohade cercenaron la libertad, incluso de los musulmanes de Al-Ándalus. Granada fue la vuelta a la mesura a pesar de ser un reino desahuciado.

banderaandaluza-640_zpsb975a113El profesor Joaquín Vallvé Bermejo, licenciado en Filología Semítica por la Universidad de Granada, se doctoró en la Universidad de Madrid, ejeció su cátedra en la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Barcelona y fue elegido académico numerario de la Real Academia de la Historia, afirmó que: “el nombre “al-Ándalus” tiene su origen en la locución árabe “Jazirat al-Andalus”, que significa la ínsula o la península del Atlántico o la Atlántida, y que aludiría a la península ibérica. Según este catedrático, la leyenda de la Atlántida de Platón fue transmitida al mundo árabe antes de que naciera el islam en el siglo VII, como revela la poesía preislámica que ya hace referencia a un al-Ándalus. Para explicar el paso del greco-latino Atlántida al árabe al-Andalus se apela a la transcripción fonética: Atlanta pronunciado al.landa, (como de atleta se dice al.leta) sustituyendo la “te” por “l” geminada”.

Somos Atlantes, que puntazo. Somos seres legendarios, somos andaluces. Piensa en cuatro poetas españoles…¿Ya? Probablemente todos serán andaluces. Pero, ¿Qué pasa con la Andalucía de hoy? ¿Que tiene que cambiar? Que tiene que ser dirigida por quienes creen en ella y no en su ombligo. Y esa generación ya está en marcha, sólo es cuestión de tiempo.

Este 4 de diciembre lo celebraré como siempre lo hago, como el día de Andalucía. Porque éste día tuvo sentido y no el otro. Este es el día en que nos negaron lo que somos y les dijimos que sí. Que somos Andalucía, que siempre hemos sido y siempre seremos o, al menos, hasta que estas tierras vuelvan a ser un lecho marino en otra era.

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“Para saber quiénes somos de veras hay que mirar mejor. La cultura y la arquitectura andaluzas -como demuestra esta mezquita de Córdoba- son las premusulmanas, con influencias de lo que luego se consideró lo mejor: lo oriental, heredero del legado bizantino y del persa. Los árabes, gente del desierto, desconocían la navegación y el refinamiento y las hermosas construcciones (habitaban en tiendas sobre arena), y su misión era la de convertir, no la de transmitir culturas que los superaban. A quí, en la Andalucía donde nacimos los nazaríes, existió ya Tartesos, un pueblo cuyas leyes se escribieron en verso, y ni siquiera Roma la civilizó, sino al contrario: Andalucía le dio sus mejores emperadores y pulió a sus soldados; como le dio luego al Islam su más lograda arquitectura y su sabiduría literaria y científica; como le dio a Europa zéjeles y jarchas y moaxacas para que sus trovadores se inspiraran. En Andalucía -conquistadora siempre de sus conquistadores, cuanto más de visitantes enamoradizos- convivieron todas las culturas, y en ella se fertilizaron unas a otras y procrearon.” Antonio Gala.

Para terminar, quiero poneros un fragmento de una obra llena de andalucismo. Sólo él sabe decir las cosas así. Lapidario a la vez que sutil. Yo soy andaluz de Al-Andalus gracias a él.

“El rey Fernando, recurriendo a un procedimiento ya habitual, solicitó la presencia de la reina Isabel y sus tropas, que estaban en Córdoba. Presionado por su esposa, el rey, que sólo había empleado hasta entonces artillería menor para conquistar la ciudad sin excesivo daño, resolvió utilizar los cañones de calibre más grueso; el estrago y la mortandad fueron incontables…

El hambre se agravaba por momentos; se acabó el trigo y se sustituyó por la cebada. Hubo que tomar medidas radicales; todos los alimentos se requisaron y se almacenaron; se daban a quienes combatían cuatro onzas de pan por la mañana y dos por la noche; las raciones disminuyeron hasta su inexistencia. Los malagueños entonces devoraron sus asnos y acémilas; después, sus caballos; luego, perros, gatos, ratones y toda suerte de animales inmundos. Con ello sólo intentaban retrasar la muerte. Recurrieron a los cogollos de palmeras cocidos y molidos, a las cortezas de árboles, a las hojas de vid y de parra picadas y aliñadas con aceite. Nada quedaba en la ciudad que, aún sin ser comestible, pudiera ser comido. Las enfermedades por desnutrición y envenenamientos cundían; se multiplicaban las defunciones y, sin embargo, el pueblo continuó su ciega resistencia. Con esforzado empuje y corazón bizarro, quienes no disparaban —hembras, ancianos, niños— reparaban las defensas, preparaban las municiones, secaban el sudor de los soldados, refrescaban su cansancio hasta que ellos mismos caían moribundos, extenuados por la debilidad. Los admirables malagueños clamaron por un socorro que nadie les prestó….

El día 18 de Agosto de 1487, en el mes de Rayá, en medio del calor, entró por las puertas de Málaga el comendador de León. El 19, muertos sus defensores, Gibralfaro cayó. Al Zegrí, encadenado, se le mandó a una miserable mazmorra de Carmona. Sus últimas palabras al despedirse de su tierra fueron:

—Yo juré defender mi patria, mi ley y el honor de quien en mí confiaba. Me han faltado ayudadores que me ayudaran a morir peleando. No es culpa mía seguir vivo.

En Málaga habían muerto 20.000 andaluces; los cerca de 15.000 restantes fueron vendidos por los reyes cristianos en cincuenta y seis millones de maravedíes.”

Jesús López

jesuslopez@laplataforma.org

Fragmento del emocionante discurso de Antonio Banderas el día en que fueron nombrados él y Manuel José García Caparrós como hijos predilectos de Andalucía.

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